«La vida pasada es una hoja seca, crujiente, sin savia ni clorofila, agujereada, raída, que, vista al trasluz, lo más que ofrece es la red esquelética de sus nervaduras finas y quebradizas. Hacen falta ciertos esfuerzos para devolverle su aspecto carnoso y verde de hoja fresca»

 

Marguerite Yourcenar, Recuerdos piadosos, 1987 (en: Serge Gruzinski, ¿Para qué la historia?)